
El Gobierno de Dinamarca, respaldado por otros 10 países de la Unión Europea (UE), ha hecho una petición formal a la UE para poner en marcha una estrategia que elimine gradualmente los coches diésel y gasolina nuevos, incluida la prohibición de las ventas a nivel de estado miembro para 2030 para combatir el cambio climático.













