Madrid, 22 jul (EFE).- La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) considera que el informe de Competencia sobre el efecto de las gasolineras automáticas tiene poco rigor, ya que sólo tiene en cuenta criterios económicos y no medioambientales o de seguridad.

En un comunicado, la asociación de estaciones de servicio ha criticado el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre el efecto competitivo de la entrada de gasolineras automáticas en el mercado de distribución minorista de carburantes.

La CNMC ha pedido recientemente revisar la regulación estatal y autonómica para eliminar limitaciones innecesarias sobre las gasolineras automáticas, cuya apertura provoca una reducción de precios en las demás gasolineras beneficiando al consumidor.

CEEES ha señalado que ese estudio sólo tiene en cuenta criterios económicos, sin reparar en que esa “pretendida” competencia sea “leal” y se produzca en “igualdad de condiciones” con el resto de concurrentes.

La Confederación ha denunciado la “irresponsabilidad” de la CNMC en relación con la seguridad y considera que este organismo está lanzando mensajes “peligrosos”, como por ejemplo, decir que el gasóleo agrícola “no es inflamable” y “el riesgo de incendio es prácticamente nulo”, cuando el reglamento vigente sí considera este producto inflamable.

La asociación dice que el beneficio económico se obtendría “a costa de una reducción en la seguridad para los consumidores”, tal y como ha denunciado la Comunidad de Madrid, que, según este organismo, considera que se incumplen las normas aplicables a las instalaciones de suministro de carburantes.

En concreto, la Confederación cita datos del Gobierno de la Comunidad de Madrid, según los cuales sólo 16 de las 70 gasolineras desatendidas existentes en esa comunidad en 2018 han llevado a cabo las actuaciones necesarias para adaptarse al cumplimiento de la normativa de seguridad industrial que les es de aplicación.

La CEEES ha criticado que el estudio ponga por delante la bajada de los precios y el ahorro por delante de la seguridad de las instalaciones, los consumidores y el medio ambiente.

Los empresarios de estaciones de servicio han recordado que las estaciones de servicio automáticas destruyen empleo y cada instalación de ese tipo provoca la desaparición de seis puestos de trabajo.

Según la Confederación, cada estación de servicio atendida en la Comunidad de Madrid emplea a una media de siete trabajadores, por lo que los empresarios que las gestionan abonan una media de entre 44.700 y 52.000 euros anuales sólo en concepto de cotizaciones a la Seguridad Social, y entre 6.200 y 7.500 euros en aportaciones a Hacienda.

Por eso, según CEEES, si las 70 gasolineras desatendidas que hay en la Comunidad de Madrid tuvieran empleados, las arcas públicas ingresarían una media de más de 3,86 millones de euros por ejercicio fiscal.